Cada vez son más los “apellidos” que ponemos al Yoga y no quisiéramos que este fuera uno de ellos. ¡Esto no es un tipo de Yoga!.

La idea es tan simple como interesante… incrementar los beneficios y disfrute de nuestra práctica habitual de Yoga, realizándola en una total oscuridad.

Y surge la pregunta ¿cómo?

No es nada extraño y todos estaremos de acuerdo que nuestros sentidos pueden proporcionarnos más sensaciones de las que habitualmente percibimos, que podemos entrenarlos y perfeccionarlos para llevarlos a extremos de sensibilidad que, aun estando a nuestro alcance, nunca pensamos que podríamos alcanzar.

A través de la práctica del Yoga, y dentro de ella la Meditación, podemos adentrarnos en espacios propios que antes desconocíamos, y no hay mejor manera de lograrlo que poniendo en acción todos nuestros sentidos  activados de una manera especial. Esto es más fácil lograrlo en una Clase de YOGA EN LA OSCURIDAD

y… ¿Qué es esto del Yoga en la oscuridad?

Una gran parte de una clase de Yoga solemos realizarla con los ojos cerrados, con ello conseguimos habitualmente una mayor concentración y en cierta medida al “perder” el sentido de la vista incentivamos al resto, pero es fácil despistarse y abrir los ojos para asegurarnos de estar haciendo lo correcto mirando al profesor o a otros compañeros de clase. Esta posibilidad produce un efecto de dependencia de nuestros ojos que anula en parte la potenciación del resto de los sentidos.

Un ciego jamás podría aprender a caminar con su bastón si de vez en cuando pudiera ver a voluntad.

En una clase de Yoga en la oscuridad creamos una oscuridad total, de principio a fin de la clase, impedimos que la luz alcance los ojos y eliminamos la posibilidad de visión de los mismos, desde en ese momento el resto de los sentidos: oído, olfato, gusto y tacto se despiertan, trabajan a “plena potencia” y nuestra percepción entra en un nuevo umbral.
Es más, todos nuestros sentidos en cierta manera serán nuestros ojos repartiéndose ese trabajo de visualización que se produce en nuestro celebro, afinaremos el oído para escuchar las instrucciones del profesor, el tacto de pies, manos y el resto del cuerpo, incluso podremos percibir olores y sabores porque a través de todo ello generaremos, en cualquier momento, una visualización de nuestra asana y posición en la esterilla.

Pasados los primeros momentos de esta nueva situación, nuestra mente irá concentrándose más y más en la clase, en el aquí y el ahora, todo el cuerpo en unión con la mente transformará esa práctica de Yoga en algo diferente y especial disfrutando más de la misma.

Entonces, “todo se apaga y listo”…

Bueno el Yoga en la oscuridad va un poco más allá, desde la charla inicial, las tablas de asanas, la relajación guiada del final y hasta el ritmo de la clase esta pensadas para este tipo de práctica de Yoga.

Pero sin ninguna duda todo comienza por cerrar los ojos y seguir viendo, y esa es, una muy grata experiencia para todos los amantes del Yoga.