El Yoga que a mi me gusta,… El Yoga de la Escuela Naradeva

Tengo que reconocerlo, me siento una persona muy afortunada, al haber encontrado el Yoga y mucho más al tener la oportunidad de enseñarlo, mejor dicho, hacer que otras personas lo descubran, disfruten y lo incorporen a su vida como la actividad saludable que es.

De vez en cuando, cuando termina la clase, alguien se acerca y me da las gracias por ella, y yo pienso: “otro punto para el Yoga Naradeva”, porque en realidad soy yo quien les está agradecido por lo mucho que disfruto permitiéndome ayudarles a descubrir las capacidades que tienen para alcanza, casi sin darse cuenta, ese estado tan agradable de calma y satisfacción con uno mismo.

Y ello ocurre sin necesidad de utilizar, aparatos u otros elementos externos, sencillamente con su cuerpo, su mente y sus emociones. ¡Es genial!

Por mi parte, tampoco preciso de cosas extraordinarias, básicamente mi voz para trasmitir mis siempre pocos conocimientos y algunas experiencias.

Según yo lo entiendo, una clase de Yoga debe ser mucho más que: “haz esta asana, respira de esta manera, relájate,…” , eso sería solo intercambiar información,  para mí es un encuentro sincero y respetuoso donde se propicia pueda producirse la comunicación: interacción de sentimientos y emociones entre el que imparte la clase y cada uno de los que la reciben; intentaré explicarme:

Si cierras los ojos, la voz de quien te habla puede acceder a lo más íntimo de ti: tu mente, tus pensamientos, tus emociones… tu verdad, y si esto ocurre, si se alcanza ese grado de confianza también se logra la unión entre el Yoga de quien da la clase y de quien la recibe, ambos se comunican surgiendo esa conexión que, a veces, hace que se detenga el tiempo permitiendo vivir el momento, sin nada que lo “contamine”: tensiones, miedos, angustias, inseguridades, estrés,…

Y ese el Yoga que a mí me gusta, el Yoga de la Escuela Naradeva, y que cada día intento ofrecer a las personas que se acercan a mis clases, ya sean grupos grandes, pequeños o clases particulares, porque mi voz, las palabras y emociones que la acompañan son para que cada uno de ellos lleve a cabo su práctica de un Yoga fácil y sencillo, no simple, que le permita sacar lo mejor de sí mismo con sinceridad, aceptándose tal cual es y desde ahí, ir avanzando con constancia y paciencia, no con exigencia y sufrimiento, hacia una mejor salud y bienestar en su vida.

Y lo mejor de todo es que ese Yoga está al alcance de cualquier persona, no importa tanto su constitución física, ni sexo, ni creencias, tampoco si tiene más o menos flexibilidad en su cuerpo, ya que la práctica de esta actividad no es tanto una cuestión de aptitudes físicas sino de actitudes mentales, de querer sentirse mejor con uno mismo, con su vida y poner el corazón en ello.

No quiero terminar sin manifestar mi más sincero respeto a todas las escuelas de Yoga así como a sus maestros, profesores y practicantes, y felicitar a todos aquellos que de una u otra manera viven y transmiten esta ciencia milenaria que ayudará, sin ninguna duda, a disfrutar de un mundo mejor.

Daksha López – Profesor de Yoga
Escuela de Yoga Naradeva
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